Escribir siempre ha sido un placer y una oportunidad de entender lo que hay dentro de mi. Una palabra, una frase, una idea, son el pretexto ideal que dan pie a dar rienda suelta a mis sentimientos, que lo mismo van de un absurdo incomprensible, a una nostalgia innombrable, de lo superficial y frívolo a las profundidades de mis recuerdos. Asi, desvariando de un extremo al otro, puedo lograr desterrar mi esencia de mi cuerpo, y llevarla hasta donde mi imaginación me lo permita.

martes 2 de febrero de 2010

Salir a mojarme.

No deja de llover esta mañana. Casi las 11 horas, y sólo se escucha el agua caer, interminable, envueltas las gotas en el manto gris. Ni esperar ver el sol. Y pensar que tengo que salir a la calle, salir a mojarme...

Buen día de La Candelaria.

lunes 1 de febrero de 2010

La masacre de Ciudad Juárez.

Una de tantas, se podrá pensar. Una más, unos muertitos más a la cuenta interminable, inagotable de sangre que tiñe a diario la información. Un gramo más de desensibilización a una sociedad que ya no aguante, o ya no siente.
De acuerdo a la mayoría de las fuentes noticiosas, la historia puede reducirse en una fiesta de adolescentes, hecha en la casa de alguno de ellos para evitar los riegos de un antro. Y ni así pudieron escaparse de una muerte violenta, de una batalla desigual entre sicarios y ellos, adolescentes que hacían lo que cualquiera haría un sábado en la noche.
Hace una semana, el tambien lamentable ataque contra Salvador Cabañas acaparó todos los espacios, todos los medios. Sin demeritar su lado condenable, acudimos a un bombardeo mediático, en donde Cabañas parecía ser el nuevo héroe nacional. Un simple ciudadano más, como yo, como todos, víctima de la violencia.
Hoy, la masacre de estudiantes apenas si es nota. Me provoca rabia pensar que como sociedad somos cada vez más insensibles, pero más me enoja la forma en cómo se conducen los medios de comunicación.
La violencia no se detiene. ¿Y la Procuraduría General de la República? pues presentando controversias constitucionales contra los matrimonios gay. Prioridades del gobierno laico pues.

Quiero un termómetro.

Quiero tener un termómetro, para saber de primera mano la temperatura. No me gusta depender de los registros de internet, que a veces parecen reales, y a veces me inspiran una sonrisa ante lo contradictorioque suelen ser.
Un termómetro para poder decir: "hoy, aquí, estamos a 20 grados", y tener la seguridad de no estar mintiendo. Digital o de mercurio, algo sencillo con lo que pueda viajar, o tener en casa sin que se note su presencia.
No busco aparatos médicos, de esos que sirven para las fiebres ocasionales. Quiero uno con una escala amplia. No importa que no sea avanzado en tecnología, que no esté interconectado, que no tenga acceso a internet. Si acaso, que sea digital, para tener una lectura más precisa. Del resto puedo encargarme yo, un registro periódico de los fríos y los calores, de los cambios drásticos a los que parece, tenemos que acostumbrarnos.
No sé dónde vendan termómetros, pero espero pronto tener el mio, y repartir lecturas a todos los que se interesen en ellas, en las lecturas de mi termómetro.

Tan pequeño.

Tal como una sacudida a la cobija que cubre la cama, la violenta revuelta que remueve polvo y recuerdos; sentimientos que salen a flote, rebotando unos contra otros. Así es como me sentí este Domingo, en que la vida me enfrenta y, en tan solo un momento, me hace ver qué pequeño soy, tan chiquito e impotente, tan vulnerable. Tan finito. Tan mortal.

martes 19 de enero de 2010

Inaugurando el año.

A 19 días de que inició el año, apenas hoy cambié de año mentalmente,
Y es que me di cuenta porque, a pesar de que han pasado ya más de dos semanas y de que muchas veces he tecledo en la laptop el "2010" con el que está bautizado numéricamente este año, noté que aun seguía anclado en el 2009 cuando se me pidió escribir mi nombre y la fecha para garantizar cierto trámite en la universidad.
Así, de forma automática comenzé a escribir las letras de mi nombre y apellido, el código interno universitario, y la fecha, terminando con un "2009". Fue en ese momento en que me di cuenta que era la primera vez en que tuve que escribir, de mi puño y letra, el año actual. Corregí mi error, y fue así como di por inaugurado, al fin, este año 2010.

viernes 15 de enero de 2010

Las primeras ráfagas iniciaron por la noche, y al paso de la madrugada arreciaron. Magnificadas por los ruidos del viento al golpear las láminas de metal que cubren la terraza de mi casa, la noche fue larga, difícil y tortuosa. Era casi imposible dormir escuchando el intenso golpeteo de las láminas, y sobre todo conociendo la posibilidad de que sus endebles amarraduras cedieran y se provocara un accidente.
Por la mañana, apenas salió el sol, ya estaba intentanto contener el desorden. El frío y el viento dificultaban la tarea, y fue hasta una hora despues en que, gracias a mi hermano y su ingenio mexicano, se detuvieron mínimamente, callando por un rato el escándalo.
Pero son ya casi 12 horas de fuertes vientos. Las calles están llenas de basura, de hojas, de ramas que no aguantaron el temporal. A lo lejos se ven las nubes de polvo atravesar de lado a lado el valle, los árboles parecen doblarse una y otra vez. Y el pronóstico no da indicios de mejora, todo lo contrario, anticipa una noche helada para Zapotlán.

viernes 1 de enero de 2010

Los primeros minutos del 2010.

Llegó callado. Sin pirotecnia ni ruido, sin gran escándalo, el 2010 entró y ha tomado posesión de su reinado de un año.
Un plato de pozole, un vaso de refresco, mi mamá y mi hermano mayor. La medianoche pasó, y estuve acompañado de quien físicamente está más lejos. A la par del año, una melodía de bienvenida, y luego otra, y otra.
Tal vez la mediahora más corta. Ya sin la cefalea que todo el día me atacó, y con la energía contenida, me decidí a iniciar el año trabajando: recogí la mesa, los trastes, limpié y dejé todo completamente limpio.
Breves mensajes llegan lentamente al móvil, y la noche se mira brumosa, algo ruidosa, y al parecer larga. Yo termino la limpieza, hago una llamada. Hablo brevemente. Voy al refrigerador, tomo una cerveza, me la bebo, y comprendo que lo siguiente que debo hacer es descansar.
¡Feliz año!

¡Feliz año en 32 idiomas!

Un saludo diferente. La BBC celebra la llegada del 2010 en todas las lenguas en que su Servicio Mundial transmite programas de radio y publica páginas web.

El siguiente es el orden en que aparecen en el video: inglés, persa, uzbeko, swahili, ucraniano, birmano, ruso, bengalí, dari, árabe, portugués, mandarín, francés, cingalés, pashtún, azeri, serbio, hindi, indonesio, nepalí, kirundi, vietnamita, macedonia, somalí, tamil, kirguís, urdu, albanés, turco, cantonés, hausa y español.

http://www.bbc.co.uk/mundo/cultura_sociedad/2009/12/091230_saludo2010_crz.shtml

jueves 31 de diciembre de 2009

2009... estuvo bueno...

Estoy en el punto en que hablar del 2009 es pensar en cosas no muy agradables: una crisis económica, la influenza, la violencia en el país...
Pero no. No es un año malo, a pesar de todo lo ocurrido. Simplemente, un año lleno de cambios, muchos más que los anteriores. Tal y como lo mencioné hace días en Facebook, nada ha terminado de la forma que comenzó.
Este año no haré un recuento. No me gustaría dejar fuera algo, o darle más importancia a otras cosas.
El año se acaba, y aunque tal vez sea un cambio de calendario, si es la oportunidad de corregir errores, de iniciar cosas nuevas, de arreglar esos pendientes que aquejan, de seguir caminando por las metas.
Así, a pesar de tantas cosas... este 2009 estuvo bueno...
Feliz y productivo año nuevo a todos.

jueves 17 de diciembre de 2009

La cuadra en la que vivo.

La cuadra en la que vivo es muy especial.

En ella hay, aparte de mi casa: una funeraria, una florería, un gimnasio, la oficina de Correos de México, las de la PFP, la de Pensiones del Estado, tres cybercafés, una plaza comercial, una estación de radio, un canal de televisión, un Mega Elektra, una financiera, negocios varios, una carnicería, tiendas de ropa, una papelería, un bufete jurídico, una distribuidora de Herbalife, la casa de mi vecino el emo, unos baños de vapor. Y claro, un río que le atraviesa de lado a lado. ¿Qué tal?

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