No deja de llover esta mañana. Casi las 11 horas, y sólo se escucha el agua caer, interminable, envueltas las gotas en el manto gris. Ni esperar ver el sol. Y pensar que tengo que salir a la calle, salir a mojarme...
Buen día de La Candelaria.
De acuerdo a la mayoría de las fuentes noticiosas, la historia puede reducirse en una fiesta de adolescentes, hecha en la casa de alguno de ellos para evitar los riegos de un antro. Y ni así pudieron escaparse de una muerte violenta, de una batalla desigual entre sicarios y ellos, adolescentes que hacían lo que cualquiera haría un sábado en la noche.
Hace una semana, el tambien lamentable ataque contra Salvador Cabañas acaparó todos los espacios, todos los medios. Sin demeritar su lado condenable, acudimos a un bombardeo mediático, en donde Cabañas parecía ser el nuevo héroe nacional. Un simple ciudadano más, como yo, como todos, víctima de la violencia.
Hoy, la masacre de estudiantes apenas si es nota. Me provoca rabia pensar que como sociedad somos cada vez más insensibles, pero más me enoja la forma en cómo se conducen los medios de comunicación.
La violencia no se detiene. ¿Y la Procuraduría General de la República? pues presentando controversias constitucionales contra los matrimonios gay. Prioridades del gobierno laico pues.
Un termómetro para poder decir: "hoy, aquí, estamos a 20 grados", y tener la seguridad de no estar mintiendo. Digital o de mercurio, algo sencillo con lo que pueda viajar, o tener en casa sin que se note su presencia.
No busco aparatos médicos, de esos que sirven para las fiebres ocasionales. Quiero uno con una escala amplia. No importa que no sea avanzado en tecnología, que no esté interconectado, que no tenga acceso a internet. Si acaso, que sea digital, para tener una lectura más precisa. Del resto puedo encargarme yo, un registro periódico de los fríos y los calores, de los cambios drásticos a los que parece, tenemos que acostumbrarnos.
No sé dónde vendan termómetros, pero espero pronto tener el mio, y repartir lecturas a todos los que se interesen en ellas, en las lecturas de mi termómetro.
Y es que me di cuenta porque, a pesar de que han pasado ya más de dos semanas y de que muchas veces he tecledo en la laptop el "2010" con el que está bautizado numéricamente este año, noté que aun seguía anclado en el 2009 cuando se me pidió escribir mi nombre y la fecha para garantizar cierto trámite en la universidad.
Así, de forma automática comenzé a escribir las letras de mi nombre y apellido, el código interno universitario, y la fecha, terminando con un "2009". Fue en ese momento en que me di cuenta que era la primera vez en que tuve que escribir, de mi puño y letra, el año actual. Corregí mi error, y fue así como di por inaugurado, al fin, este año 2010.
Por la mañana, apenas salió el sol, ya estaba intentanto contener el desorden. El frío y el viento dificultaban la tarea, y fue hasta una hora despues en que, gracias a mi hermano y su ingenio mexicano, se detuvieron mínimamente, callando por un rato el escándalo.
Pero son ya casi 12 horas de fuertes vientos. Las calles están llenas de basura, de hojas, de ramas que no aguantaron el temporal. A lo lejos se ven las nubes de polvo atravesar de lado a lado el valle, los árboles parecen doblarse una y otra vez. Y el pronóstico no da indicios de mejora, todo lo contrario, anticipa una noche helada para Zapotlán.
Un plato de pozole, un vaso de refresco, mi mamá y mi hermano mayor. La medianoche pasó, y estuve acompañado de quien físicamente está más lejos. A la par del año, una melodía de bienvenida, y luego otra, y otra.
Tal vez la mediahora más corta. Ya sin la cefalea que todo el día me atacó, y con la energía contenida, me decidí a iniciar el año trabajando: recogí la mesa, los trastes, limpié y dejé todo completamente limpio.
Breves mensajes llegan lentamente al móvil, y la noche se mira brumosa, algo ruidosa, y al parecer larga. Yo termino la limpieza, hago una llamada. Hablo brevemente. Voy al refrigerador, tomo una cerveza, me la bebo, y comprendo que lo siguiente que debo hacer es descansar.
¡Feliz año!
Un saludo diferente. La BBC celebra la llegada del 2010 en todas las lenguas en que su Servicio Mundial transmite programas de radio y publica páginas web.
El siguiente es el orden en que aparecen en el video: inglés, persa, uzbeko, swahili, ucraniano, birmano, ruso, bengalí, dari, árabe, portugués, mandarín, francés, cingalés, pashtún, azeri, serbio, hindi, indonesio, nepalí, kirundi, vietnamita, macedonia, somalí, tamil, kirguís, urdu, albanés, turco, cantonés, hausa y español.
http://www.bbc.co.uk/mundo/cultura_sociedad/2009/12/091230_saludo2010_crz.shtml
Pero no. No es un año malo, a pesar de todo lo ocurrido. Simplemente, un año lleno de cambios, muchos más que los anteriores. Tal y como lo mencioné hace días en Facebook, nada ha terminado de la forma que comenzó.
Este año no haré un recuento. No me gustaría dejar fuera algo, o darle más importancia a otras cosas.
El año se acaba, y aunque tal vez sea un cambio de calendario, si es la oportunidad de corregir errores, de iniciar cosas nuevas, de arreglar esos pendientes que aquejan, de seguir caminando por las metas.
La cuadra en la que vivo es muy especial.