Nuestra Diosa Tzapotlatena

"Desde el cielo una hermosa mañana, la Tzapotlatena bajó a Zapotlán..."


El 21 de Marzo pasado, en Zapotlán el Grande, -que ahora se llama Ciudad Guzmán-, se inauguró la Glorieta de la Diosa Tzaputlatena. El histórico acto, enmarcado en el inicio de la primavera, ha sido considerado tanto como un reconocimiento al origen indígena de nuestro pueblo como tambien un punto de inicio a una nueva forma de reconocernos como zapotlenses. Irónicamente, este capítulo de nuestra historia local es desconocido por muchos, y es hasta ahora con la erección de la glorieta que comienza a ser conocido y reconocido.

La obra, desde que fue anunciada, me generó muchas reacciones, pasando de la incredulidad a que algo asi pudiera ser construido en la ciudad, al deseo de verla terminada, y más cuando comenzé a ver los trabajos para la creación de la glorieta, lugar por el que yo paso a diario. Y si bien es cierto que el día que colocaron la gran escultura me sentí un tanto decepcionado, pues la imaginé más alta, más grande y realmente imponente, ahora que ha sido inaugurada, creo que la obra dará mucho más y que con el tiempo será la catalizadora que transforme el entorno en algo más amable, diferente al paraje seco que que existe. La Diosa debe ser realmente admirada desde cualquier ángulo, a cualquier hora del día y la noche, guardiana de la ciudad que ahora protege, que siempre lo ha hecho pero lo ignorábamos.

En cuanto a su significado, si me enorgullece, como dije, que al fin se reconozcan las raíces del antiguo Zapotlán. Ahora ya puedo decir que somos algo más que devotos josefinos, o personajes salidos de los cuentos de Arreola. Somos hijos del maíz, del valle azotado por sismos y volcanes, rodeado de montes y alimentados por la laguna de Zapotlán, y claro, protegidos y sanados por la Diosa Tzapotlatena.

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Para ahondar un poco más en el aspecto histórico de la Diosa, de la edición en línea de el Periódico El Sur retomo el texto publicado por el cronista de la ciudad, Fernando G. Castolo, justamente a propósito de la glorieta Tzapotlatena:


A propósito de la glorieta Tzapotlatena
Fernando González Castolo.


Los datos que los historiadores ventilan sobre la deidad llamada Tzapotlatena —así, con “o”—, coinciden en circunscribirla en el Zapotlán de Jalisco, donde tenía una especial veneración por parte de los naturales diseminados en esta región.El primer cronista que nos deja un testimonio documentado sobre la diosa Tzapotlatena, en la época colonial, es fray Bernardino de Sahagún, en su título Historia general de las cosas de la Nueva España, escrito entre los años de 1547 a 1577, en cuyo primer libro “que trata de los dioses que adoraban los naturales desta (sic) tierra que es la Nueva España”, dedica el capítulo IX a una diosa llamada Tzapotlatena, a la que describe así:“Esta diosa que se dice Tzapotlatena fue una mujer, según su nombre nacida en el pueblo de Tzapotla. Y por eso se llama «la madre de Tzapotla», porque fue la primera que inventó la resina que se llama úxitl, y es un aceite sacado por artificio de la resina del pino que aprovecha para sanar muchas enfermedades; y primeramente aprovecha contra una manera de bubas o sarna que nace en la cabeza, que se llama cuaxococihuiztli; y también contra otra enfermedad es provechosa asimismo, que nace en la cabeza, que es como bubas, que se llama chacuachicihuiztli; y también para la sarna de la cabeza. Aprovecha también contra la ronquera de la garganta. Aprovecha también contra las grietas de los pies y de los labios. Es también contra los empeines que nacen en la cara o en las manos. Es también contra el usagre. Contra otras muchas enfermedades es bueno. Y como esta mujer debió ser la primera que halló este aceite, contáronla entre las diosas y hacían la fiesta y sacrificios aquellos que venden y hacen este aceite que se llama úxitl”.En el año de 1983, con motivo de los actos conmemorativos al 450 aniversario de la fundación española de la ciudad, así como al primer centenario del natalicio del universal pintor y muralista José Clemente Orozco, el señor Juan S. Vizcaíno, entonces Cronista Oficial de la Ciudad, con el apoyo del H. Ayuntamiento Constitucional en turno, encabezado por Miguel Morales Torres, dieron todas las facilidades para que, con ese especial doble motivo, se llevara a cabo en nuestra ciudad la III Reunión Nacional Extraordinaria de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A. C., quienes, mediante previa convocatoria, exhortaron a los participantes a traer consigo trabajos relacionados con nuestra ciudad y sus personajes ilustres, los cuales el propio señor Vizcaíno compiló y publicó en un libro conmemorativo.En este libro aparece un interesante trabajo presentado por el cronista municipal de Iztapalapa, Estado de México, Lic. Jorge de León Rivera, titulado “Xipe Totec y Tzapotlatenan, deidades prehispánicas oriundas de Zapotlán”. Transcribiremos lo que sobre Tzapotlatena nos comenta este estudioso:“Tzapotlatenan, la Diosa Madre de los de Zapotlán. Diosa de la Medicina, descubridora del aceite llamado Uxitl, hoy conocido como “Ojite del Rey”, y algunos otros remedios; la honraban anualmente con sacrificios de víctimas humanas y con himnos compuestos en su honor; era, además, patrona del baño denominado Temazcal. Tzapotlatenan: Tzapotlán: Pueblo así llamado en el Estado de Jalisco. Tenantli: la madre de alguien”.Los atavíos de la diosa Tzapotlatenan, según el mismo historiador, son los siguientes:“Tzaputlatena Inechichiuh:Yyaxaval omequipillo.- Su pintura facial con dos pendientes.Yyamacal holticatlcuiloli Quetzalmiavayo.- Su gorro de papel pintado con hule y con penacho de Quetzal.Ychalchiuhcuzqui.- Su collar de Jade.Yupil, ycue.- Su camisa, su falda.Ytzitzil, ycac.- Sus campanillas, sus sandalias.Ychimal Quapachiuhqui.- Su escudo cubierto con mosaico de plumas de águila.Ychicavaz imac ycac.- En una mano su palo de sonajas.Era tan importante entre los mexica la Diosa Tzapotlatena que tenía un templo especial en México Tenochtitla, así como un Sacerdote (tzapotlateuhoatzin) dedicado a su culto”.En el año 2002, dos investigadoras abordan en sus respectivos ensayos otros elementos sobre la diosa Tzapotlatena.La estudiante Maya Marie Madrigal, en su documento “La medicina tradicional entre los Nahuas”, y la doctora Jacqueline de Durand-Forest, en su estudio “Los oficios en la religión mexicana”, nos ofrecen célebres prospecciones sobre Tzapotlatena, a la que describen como la diosa de los preparadores de terebentina, sustancia utilizada como ungüento medicinal.El año 2008, el propio don Juan Vizcaíno, actual Cronista Emérito de la Ciudad, también se refiere a esta deidad como Tzapotlatena, en su título Cuatro y medio siglos fue sepultado en “Piedra Ancha”, donde acota lo siguiente:“23 de enero de 1983. En un viaje de estudios sobre el terreno de “Piedra Ancha”, me encontré… con don Daniel Ochoa… que estaba apurado emparejando la terraza… y [… de repente…], cae al piso sobre tierra que se amontonaba, una piedra y al voltearla aparece la figura de una anciana… viendo todo el conjunto nos señala a una “deidad” que en este caso se puede tratar de “Tzapotlatena”, la diosa madre de los de Zapotlán…”El único estudioso serio que se refiere a esta deidad como “Tzaputlatena” es el sabio José María Arreola Mendoza en su obra Nombres Indígenas de Lugares del Estadio de Jalisco (Guadalajara, 1936), donde indica: “Zapotlán… se refiere a la diosa Tzaputlatena, patrona de los medicamentos, y significa: «Lugar dedicado a la diosa Tzaputlatena»”. (Fernando G. Castolo, Cronista de la Ciudad y Jefe del Archivo Histórico Municipal de Zapotlán El Grande).

Publicado originalmente en http://www.periodicoelsur.com/noticia.aspx?idnoticia=31419