En el malecón de Puerto Vallarta...

Como un latente relámpago
en este crepitar azul
mis pasos encuentran
el límite
solo para evocar tu amparo.
No sé de donde vengo
no me hace falta
un pasado
es la brisa o eres tú pájaro enardecido
quien me hace ir siempre
cruzando
lejos
la brújula del destino.
Que rían los chapuceros de la felicidad
mientras el fuego de esta luz que baña mi cuerpo
ofrece a los pies del mundo
en un solo lienzo
cielo
mar.
Vallarta eleva sus alas blancas
velero adormecido
ciudad entrampada
entre el fin
y el principio
aurora
o crepúsculo
orilla del oriente o del pacífico
así, como mano tendida
a b i e r t a
al origen de la casa

del espacio

del vacío

donde solo el silencio es canto

y la salida
la puerta

— Martín Almádez.