J'ai connu le paradis

Me toman como una broma cuando les digo que me gustaría irme a vivir a Puerto Vallarta, que quiero irma a vivir a Puerto Vallarta. Y yo mismo me sorprendo de lo que digo, pero este deseo inesperado que desde hace días me invade no me deja en paz, y estoy inquieto, tratando de convencerme a mí mismo que se trata de una fiebre pasajera y normal en estos casos, en los que se anhela la felicidad que, por momentos, sentí, y la cual creía tan lejana. Me quiero hacer creer lo descabellado de mi idea, sin pies ni cabeza, y me pongo mil pretextos. Y a la vez me pregunto... ¿por qué no? ¿no tengo derecho a un sueño asi? ¿qué se supone que me lo impide?
...así ando, entre la fantasía y la realidad, entre mis pretextos y el sueño...
(Si algún día tengo que despertar, dejen que lo haga por mí mismo).