Rocío Dúrcal, la guirnalda

Estando yo sentada en la arena de la playa viendo el mar, un hombre guapo, venía remando en una barca que venía aproximándose hacia mí, él me miro, me sonrió y yo coquetamente viendo hice como que no vi.

Me dijo "hola, ¿por qué tan sola?" en ese tiempo estaba muy decepcionada de un amor. Le conté toda mi historia de mi infierno y de mi gloria, la experiencia en un intento de un ayer que mal viví, al lado de un querer que me hizo ver mi suerte me quería causar la muerte y por eso fue que huí.

Y me encontré con esos ojos verdes claros, como los mares, como los lagos. Y yo admire su boca que no hablo mentiras la nueva historia, hoy se escribía un bello idilio recién nacía.

Me hizo una guirnalda con puras bugambilias la puso en mi frente yo me sentí divina. Me convirtió en su reina y me llevó en su barca y vimos a lo lejos el Puerto de Vallarta. Oímos de las olas un canto dulce y suave y vimos las gaviotas mis consentidas aves volar y al ritmo de la barca yo me entregue en sus brazos y me perdí en el verde, mirar de sus ojazos.

Vimos el sol ponerse, vimos oscurecerse y de un momento a otro el lucero apareció. Nos vimos en silencio, pedimos tres deseos, dos se me concedieron y el otro aun no... Hoy mi deseo es estar en esa barca volver a estar en el edén del Puerto de Vallarta. Hoy mi deseo es estar en esa barca, volver a estar en el edén del Puerto de Vallarta.