Tenerte

A cada beso tuyo, a cada caricia que regalas a mi piel, a cada repiración que se pasea entre mis poros como algún rio escondido en el bosque. Cada palabra que sueltas sin pensar, intentando atarme con ella y asi acompañarte a ese mar que nos espera a ambos, en el cual nos hundiremos y ahogaremos todo el tiempo del mundo, todos los segundos de una vida que parace haber sido creada sól para ti. Y los segundos se me escapan como arena entre los dedos, y tus besos se me van como suspiros envueltos en hojas blancas de regalo. Y tu mano, tu brazo, tu cuerpo, tu alma toda parece huir de mi, escapar tras otro que ya espera la llegada de tu fantasma que sólo daña, sin el cual no se puede vivir. Así, llega la marcada hora en que la tormenta que creamos se diluya como una gota de lluvia en el estanque, y en que nuestros cuerpos, húmedos, terminen odiándose, asqueados de tanto que se ha derramado, tanto que se ha ido.