Yo no te hago falta...

Es como traer una uña enterrada: en todo momento el dolor no te deja hacer las mínimas actividades sin recordarte que ahi está, punzante, permanente, recordándote que de la noche a la mañana pasaste a de ser parte de un supuesto plan de vida, a un comentario de diez segundos mientras bebes y te diviertes con tus amigos. Y todo, en menos de una semana, y todo, por una tontería que aun ahora no entiendo. Y todo, por tus ansias de vivir al máximo tu vida, y todo, porque aunque decias amarme, jamás dejé de ser un catálogo de defectos.

Es cierto, parece que efectivamente nunca te hice falta, pues mientras yo he estado sumido en una permanente melancolía, tu no has dejado de divertirte, salir, beber, reir... Y no, no es justo este desequilibrio de reacciones. No es justo que tenga que sumirme en mi tristeza, mientras las noticias de tus alegrias no cesan de llegar. Ya no... ¿gano algo? ¿acaso tendré que seguir esperandolo que se, nunca ocurrirá?

Y no, no es orgullo, es algo de dignidad...

No Te Hago Falta...

No te esfuerces por buscar alguna excusa, se bien que tienes que partir. Tanta prisa por llegar tienes ahora hasta el sitio donde esperan ya por ti. Te agradezco los momentos que me diste, no hace falta que te diga nada más, las palabras que tenia yo guardadas seguirán por mucho tiempo solo en mi.

Yo no te hago falta, eso ya lo se ni ahora ni mañana siempre ha sido así, busco una salida, yo no se que hacer, estoy desesperada, voy a enloquecer. Yo no te hago falta ni antes ni después, tu no sientes nada, es triste saber...

Ana Gabriel