Primaveral

Para el común mortal, el sábado santo es la mitad de las llamadas 'vacaciones de primavera', adelantadas este año por el hecho de haber sido esta una Semana Santa tempranera. Todavía hace una semana se sentía algo de frio, pero esta noche ya puedo considerarla calurosa, y sumado a la modorra vacacional, han sido días algo aburridos.
Era mi plan original viajar a Puerto Vallarta la próxima semana, pero no contaba con que a algún genio de Soriana se le ocurrió calendarizarnos el primer inventario del año justo el 31 de marzo, lo que canceló toda posibilidad de lograr el anhelado viaje. El día que supe que las semanas de vacaciones serían para nosotros una de las dos semanas más pesadas del año, casi lloré del coraje. Luego, lo asimilé y dejé de pensar en eso. Sin embargo, ahora que estamos ya en el periodo vacacional y me paso las horas contando en la tienda, ni cómo evitar sentir cierto enojo al ver entra y salir gente que solo va a comprar cosas para vacacionar, o las calles de la ciudad semivacías, calientes y secas. Igual, trato de que no me gané eso, al fin que lo único que cambia será la fecha.
Por otro lado, se cumplen ya 18 días de que Mario se fue de la tienda, y es hora que aun se siente su 'ausencia' tanto en el trabajo como en mi vida cotidiana. Ahora pienso que la aparición de Mario vino a darle un giro a mi vida, no se aun si bueno o malo, pero giro al fin, y que los últimos meses no podrían explicarse plenamente omitiendo su participación. Pero bien... ahora no está, y ya la rutina se encargará de llenar el hueco que ha dejado.
Así han sido estos últimos días, entre el trabajo, la casa, y salir ocasionalmente a caminar, leer, sentir como el clima va mutando rápidamente del frio al calor, anunciando la Primevera que ya llegó, en medio de la Semana Santa, de las vacaciones, del inventario, de las ausencias necesarias y las presencias inexplicables.
Algo si ha sido bastante notable: el estado de tranquilidad, de despreocupación, de serenidad con que estos últimos días, casi un mes ya, han transcurrido. No se aun si el precio fue alto, pero fue necesario, dolororo, desprenderme de muchas cosas para alcanzar esta relativa paz. No se que pasará mañana, no sé si hice bien o mal, si me he de arrepentir de haber cortado con tantos lazos, si mañana me lamentaré de haber decidido soltarme... pero hoy, lo que es hoy, me siento tranquilo. Al fin.