El sol no se atreve

El sol no se atreve a salir antes que yo. Rehuyé. Si acaso algún tenue reflejo en el cielo, alguna leve señal que lo anuncia. Pero él no. Escondido tras la mole de roca y bosque, espera el momento para saltar cuando sabe que ya no estaré ahi para reprocharle. Cadenas estelares de rabia colman la paciencia, estrujan, lloran y sonríen fingidamente. El astro rey, a pleno rayo, sabe de verdades que desconocen, que la luna te susurra en su afán destructivo. Vives engañado, y no seré yo quien te arranque los corchos que se sumen en tus ojos, tus oídos, tu boca, tu naríz, tus poros uno a uno, que solo transpiran el tenue y amargo sabor del que vive engañado, el que no quiere ver, de quien prefiere las verdades falsas que le permitan seguir, y no lo que el sol se empeña en no mostrar.