Enfermo de adolescencia

Creo que es de lo que estoy enfermo. Esta mañana he amanecido con una voz totalmente irreconocible, profunda y aguardientosa. Ya ni hablar quiero, no faltará el comentario sobre mi voz. Y este calor que no cesa, y yo sin poder tomar cosad frías o andar por la vida ligero de ropas.
Estar enfermo de adolescencia me tiene los nervios anudados, me siento encerrado en mi caliente jaula (aunque toda la ciudad bien puede ser una jaula caliente). Abrigado para el sol, bebidas tibias cuando muero por un vaso de coca cola con mucho hielo, o una cerveza que haga que me duelan las yemas de los dedos de helada. Y nada, mi adolescencia solo permite tragos de agua tibia, y mi cuerpo, húmedo de sudor, que me grita por algo fresco al menos.
A este calor solo le falta la playita, y entonces si sería rico. Aunque, pensándolo bien, no se qué haría yo en la playa con esta voz de vaquero retraído, ni gritar puedo.
Creo que estoy enfermo de adolescencia, mi voz me cambió, y ya quiero pasar de este trance que me tiene ya desesperado...