Amanece

Lentas y pesadas, como los pasos de un anciano enfermo, las horas al fin han logrado traerme hasta la otra orilla, y cansado, no me queda más que seguir viviendo... ¿qué más? ¿acaso algo más? ¿acaso puedo hacer algo más?
A fingir pues la sonrisa, a aparentar que no pasa nada, a actuar como tantas veces, que nadie debe saber la tormenta que he vivido en estas horas.
A vivir, a pesar de todo, a vivir... a fuerza de fingir, el dolor habrá de cesar y convertirse en algo mejor.
(y ahora comienza a llover)