Llegando del inventario

Mi día inició poco después de las 5 de la madrugada. Me desperté con un pesado sueño, y la calle me recibió con un viento frio. Me enojé mucho cuando me di cuenta que mi reproductor de mp3 estaba descargado, y no me quedó más que irme caminando, mientras no dejaba de pensar en que preferiría estar en mi casa durmiendo. No tardé mucho en llegar al lugar donde había quedado en reunirme con algunos compañeros y aprovechar el ride que uno de ellos nos daría hasta la tienda. Por eso, desde antes de las 6 de la mañana ya estábamos en el estacionamiento. Pocos minutos bastaron para que la tienda se volviera un contínuo ir y venir de empleados, contadores, hojas, números...
Las horas pasaban, una corriendo detrás de la otra, y apenas si me daba cuenta que apenas habia terminado el almuerzo cuando ya estábamos comiendo, y luego la tarde se desbarató tan rápidamente, que 12 horas se volvieron un suspiro. Asi fue como,
2 semanas y 12 horas despues, ya pude volver a sentir que la rutina vuelve a mi espacio laboral, y el inventario ahora es ya algo que forma parte más del pasado, y que en unos cuantos días quedará cerrado, esperando que el resultado sea satisfactorio para todos. Y sobre todo, espero que para el siguiente inventario pase mucho, mucho tiempo, que los dias se hagan largo, y que... bueno, ni siquiera se si para el siguiente inventario aun esté en Soriana.