36 horas


Sigo en Puerto Vallarta. Las tardes lluviosas le han dado un sabor especial al pueblo, las nubes pesadas de lluvia, las gotas cayendo sin tregua, la arena sin cicatrizes, los relámpagos de desgarran el cielo por momentos.


Ha sido llegar, y sentir que nunca me fui. ¿Por qué me sentiré tan cercano a este lugar? Apenas bajo del autobús, y mis pasos reconocen las calles y esquinas, lugares ajenos que he convertido en propios, sin entender aun las razones. Pero me dedico a disfrutarlo, a respirar esta tranquilidad que en ningun otro lugar del mundo respiro, a esta paz, alejado de todo y todos. Y aun cuando parte de ese mundo esta aqui, y aun cuando tengo la obligación moral de decir que parte de ese pasado que duele esta aqui mismo, me siento satisfecho de haber sorteado hasta el momento todo eso que parecía derrotaría mi sueño.


El punto es que estoy contento, feliz, satisfecho. Ahora mismo, mientras escribo, escucho los techos que aun gotean la recien lluvia, las olas a lo lejos, la noche envolviendolo todo, el clima de envidia, mi rodilla ligeramente rasguñada por la arena, el cabello maltratado, la piel enrojecida... 36 horas, faltan muchas aun..