Esta noche no

Nada de música, hasta el silencio pesa. Las paredes se vuelven gigantes, enormes, y yo perdido en medio del todo, lleno de nada. Hasta los recuerdos se escapan, hasta mis olores se van huyendo, me van dejando, nos vamos todos dejando. Todo pierde sentido, lo importante se vuelve prescindible, lo necesario es ya nada; y la nada es apenas eso, y siendo eso pesa, pesa tanto que quiero deshacerme del todo en que se ha vuelto la nada, lanzarlo a un hoyo, correr hasta desfallecer, caer en un suelo nuevo, en un jardín donde solo haya paz.

No hay por qué llorar, ni nada por qué reir. Esta noche no hay nada, tan sólo la tibia lágrima que lentamente viaja de mi ojo al pasado, que moja y quema, y que desaparece junto conmigo, porque yo tambien siento que poco a poco desaparezco, me difumino y con ello, todo lo que alguna vez fue mio.