Inmarcesible

"Confieso que he gozado porque he sufrido: sufro, luego existo".
Raúl Gatica.
No, no me desaparecí, ni se en qué momento se me pasaron tan rápido los días, ya estoy al borde del final de Septiembre, ya es Otoño, llueve a diario y el clima se ha vuelto más fresco en la ciudad. Poco a poco la rutina del trabajo me absorvió de nuevo y ya el Síndrome post vacaciones es más un recuerdo que me saca más una sonrisa que una mueca. Ya pasó mi EGEL -el 20 de Octubre los resultados, no diré más hasta esa fecha-, conmemoramos un aniversario más del Gran Terremoto del '85, y Ale, la Jefa de Capital Humano de la tienda, está por cumplir una semana de haber sido transladada a la ciudad de Tepatitlán. El 'Efecto Vallarta' se diluyó en :A:, y Jhon Aleksander encontró su amor en su Macaco, a días de partir hacia Alemania a... bueno, dice que a estudiar. Todos estamos bien, yo estoy al menos tranquilo, un estado que para mi huele y sabe a estar bien tambien, con sus ya sabidas curvas pronunciadas gacia arriba y hacia abajo, detallitos de mi personalidad.

En la despedida de Ale (y con mi chaleco azuliamarillo)


Ahora, a días de que inicie Octubre, confieso que tengo miedo. Es ya una tradición que este mes, que incluye la Feria del Pueblo y por lo tanto un desorden en la cotidianeidad, traiga más recuerdos sembrados en las parcelas de las cosas que luego no quiero recordar. Vamos, el calendario está a punto de dar la vuelta completa, y a mi aun me parece que el pasado Octubre me acaba de arrollar: con el clima cambiando, el viento matutino, las paredes con pintas que anuncian los bailes de feria, las danzas regadas por la ciudad ensayando todas las noches... es inevitable, sabe a Octubre, huele a Feria... e inevitablemente invoco al pasado que se vuelve presente: aun escucho el álbum de la Trevi que el año pasado me acompañaba en las horas bajas de la resaca moral, aun uso ese chaleco azuliamarillo que estrené en ese mes, todavia sigue la mancha del vino tinto que bebi esa noche en el suelo de mi habitación, la misma noche que yo mismo me desconocí en medio de la furia... Si por mi fuera, me saltaría este mes, ya no quiero más experimentos de Callejón.

Pero como dice la sabiduría popular, 'Dios no cumple caprichos...', asi que me voy haciendo a la idea de que estamos a pocos días de la Feria. Total, tal y como titulé esta entrada, me considero inmarcesible frente a la adversidá.