Desabasto de palabras

Esta mañana amanecí sin servicio de Internet. Y ante la falta de tiempo para poder solucionar el inconveniente, me fui a trabajar con esa inquietud del por qué no tendría el servicio. En esos minutos que dura mi traslado cotidiano de la casa al trabajo, tampoco podía dejar de pensar en la jornada que apenas iniciaba, la cual incluía un encuentro nada agradable con la persona a quien le rento el local que ese encuentra debajo de mi casa, y porterior claro está al reclamo de mi mamá a raíz del mismo motivo de las rentas atrasadas. Y ya que la menciono, la noche de ayer sus palabras me hicieron enojar por lo inexactas que fueron estas; habló sin saber, y me reclamó acciones que ella supuso, tan absurdas, que en un primer momento no entendí de que me estaba hablando. Aun asi mi enojo fue enorme, lo suficiente como para ya no disfrutar de las quesadillas que en ese preciso momento me estaba preparando, e incluso llegué a sentir el impulso de salirme a la calle a esa hora, aunque tan solo terminé encerrado en mi habitación, cenando más por necesidad que por el genuino gusto que minutos antes me había llevado a salir a la cocina a prepararme la cena. Me dormí sin ver ya la película que ya tenia iniciada, y finalmente, llegué a la mañana de hoy lunes con una molestia que recorría mi espalda iniciando desde el cuello. Durante horas, mi boca tuvo un sabor salado, como si pequeños granos se hubieran estado formando lentamente entre mis labios, mezclandose el sabor con las horas que transcurrían, afortunadamente, no tan lentas como pensé que sería.
Aun ahora, sigo ansioso, y la llegada del día de mañana me inquieta de sobremanera, me incomoda pensar en la llegada del amanecer e irme a trabajar...