FILeteando la Feria

Gracias Fede, gracias Rod

Como ya cada año desde hace varios, cumplí en tiempo y forma con mi cita a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En esta ocasión la expectativa era ver una feria crecida en espacio y a un invitado con una amplia carga cultural: Italia. Era, además, la primera feria posterior al conflicto universitario, en el cual la Feria fue una de las joyas más peleadas por la exposición mediática que implica ser parte de este importante proyecto cultural, con el despliegue de poder y relaciones que año con año desfilan al lado de los libros y los homenajes.
El resto del día, como cada año, se desgrano entre los pasillos, en los grandes stands y los pequeños espacios, en lo que generalmente se encuentran cosas más interesantes. Las cortesías no se detenían, y terminé con una bolsa llena de folletos y libros de organizaciones no gubernamentales, una revista de Fernanda Familiar que resultó ser harto tediosa, y el infaltable Público del día. Y claro, gente, mucha, mucha gente. Como cada año, la Feria es una especie de visita obligada (más de 600 mil personas segun cifras de los organizadores), y aun así no se percibe un auténtico germen de lectura en la sociedad. Y viendo como se atascan los stands de las editoriales de las revistas tipo TVNotas, se termina por no entender del todo. Pero bueno, son detalles, un color más de los muchos que cada año pintan la FIL.
Con mis cortesías, mi Público, mis libros y películas que adquirí, y un montón de buenos recuerdos -y uno que otro coraje cotidiano en mi-, la visita terminó, esperando ya la edición 2009. Si no pasa nada extraño, es claro que ahí estaré.
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Y con el día avanzando, el cansancio alzó la mano y se hizo presente. Y como en cada visita, me angustió tener que abandonar sin haberla recorrido al totalmente a profundidad, sin haber asistido a más eventos, sin tener la calma que espero poder tener un día.


Y asi fue, la Feria creció, aunque le pasó como a los adolescentes, que cuando crecen, no se acostumbran de todo su nuevo cuerpo. Para mi fue un poco confuso el reacomodo de los stands y las editoriales, acostumbrado a que año con año ocupaban los mismos lugares. Ahora fue como entrar por primera vez e ir conociendo, paso a paso, los nuevos espacios de la Feria, sus ciertamente pasillos más amplios, y la nueva zona que sentí un tanto desarticulada y fría, aquellos que la habitaban parecían los exiliados de la Feria, más que el área internacional.
Italia, el invitado de honor se quedó pequeño. He leído comentarios que califican su stand de austero. Para mi no habia nada que adjetivar, aquello parecía más un remate de libros que una muestra de cultura. Ni modo, se extrañó ampliamente el despliegue colombiano del año anterior; aunque tal vez no debería hacer la comparación, haciéndola es inevitable el saldo negativo para Italia. La realidad es que ésta fue más la Feria de Carlos Fuentes, que se convirtió en el pop star del evento. Lo anterior, claro , sin intentar demeritar su legado artístico.

Dentro de todo este mundo de libros y celebridades, el momento más intenso se dio en el homenaje a la Dra. Anabel Ochoa. Lo que originalmente estaba planeado como la presentación de su libro más reciente por parte de la misma autora, se convirtió en un pequeño y sentido homenaje. Su familia nos permitó asomarnos a la vida íntima de la mujer que con su voz y sus letras nos hacía lubricar las neuronas. Conocimos a Anabel la madre, Anabel la esposa, Anabel la adolescente, Anabel la amiga; Anabel, la mujer más allá del personaje. Es admirable la fuerza de su viudo y su hija por evitar la cancelación del evento y hacerse presentes en medio de su aun no iniciado luto, y yo agradezco que nos hayan hecho parte de ese momento familiar.