Incinerando al 2008

Vaya año. Y para acabarla, un día y un segundo más largo que uno normal.
Estos días he pensado que realmente no ha sido un año malo, sino todo lo contrario. Muy agitado, muy intenso, pero ahora es que descubro que poco a poco me fui limpiando de tantas cosas que arrastraba y solo me impedian disfrutar lo que tengo a mi lado. Y el proceso, que por supuesto no termina, pues si que ha sido largo y a momentos lacerante. Ahora si que, como la canción de Lila Downs: "se me cae como a la culebra, yo lo tiro todo este rencor, se me caen esas falsedades, así yo me limpio tambien del dolor...".
Es cierto, en el camino me tuve que desprender de personas a las que terminé dañando. En su momento no estaba preparado, y tuvo que doler para que algo funcionara. Son esas las cosas que lamento profundamente y que serán cicatrices que llevaré siempre.
Fui tambien testigo de un año de espanto. Las noticias que día a día llenaron los medios son un recuento de malas noticias, una tras otra, tanto a nivel mundial, como nacional y aun local. Ni caso tiene recordar las muchas veces que la boca me quedó seca al sentir cada vez más cerca correr el hilo de sangre derramada inútilmente; la incertidumbre de una inesperada crisis, el lento correr de un clima fragilizado.
Pero en medio de todo, tal y como lo dije al inicio, es un año bueno para mi. Lo tengo cargadito de buenos recuerdos, de buenas compañías, de gente valiosa que he conocido. Cumplí mis propósitos de viajar más, de asistir a citas a las que generalmente faltaba por estar, de vivir más relajadamente. Vamos, despues de una época en que sentir melancolía era lo común, es ahora que ya no recuerdo cuando fue la última vez que me sentí asi; mi vida ahora está regida por una gran tranquilidad. Esa que que es un gran saldo positivo de este año.
Claro que me quedan pendientes (el día que deje de tenerlos me sentaría a morirme bajo una palmera). Tengo asuntos por resolver en mi trabajo y con mi profesión. Tengo relaciones personales que resolver, asuntos familiares que ya tienen que concluirse. Tengo mucho por vivir todavía, me siento motivado.
El 2008 ya casi se nos va. He comenzado a despedirme de él, y recibir un 2009 que tiene que ser mejor. Es lo que le deseo a todos los que quiero, a todos los que me quieren, a todos de los que me he alejado, a quienes estan aqui, a los que he de conocer...
Despidamos al 2008, y recibamos un buen, grande y cocochón 2009.