El sabio y viejo adagio de que las cosas malas nunca llegan solas se cumplió cabalmente. y si hace una semana eran los cambios en mi trabajo lo que me impedía sentirme bien, hoy esa incomodidad se ha dimensionado a esferas del orden personal, muy personal. Y no se ya qué hacer, si seguir resistiéndome y tratar de calmarme, o ya mejor abrirme de brazos y dejarme caer, hasta que algo o alguien haya que sostenga mi caída. Pero ya ni de eso estoy seguro.
Pensé, creí que pasaría mucho tiempo para que volviera a escribir notas con este cariz de melancolía, pero mi apuesta está a punto de perderse. Aunque tambien creo que aun puedo ganarla, pero en este momento no se cómo, me encuentro inmovilizado, asustado, temeroso, y no se qué hacer. No se.
Puntilla uno: como todos los días salí a comprar mi periódico en mi hora de descanso, y justo hoy se agotaron los ejemplares del día.
Puntilla dos: este año no me alcanzó para llegar a la cita del carnaval. Esta era la hora, la noche esperada.

Comentarios

  1. pero por que todo ese sentir? ahh que se dee.. muacc,,no estes tristee,deja ah un lado todo eso que te agoviaa.,, tk,, atte: josue

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