Lejos de casa

Ahora estoy en Guadalajara, a muy poco de partir a Puerto Vallarta. Y estoy como triste. Supongo es porque me he venido a encontrar un centro tapatío destrozado, lleno de polvo y escombro, en aras de su remodelación, o porque en esta ocasión siento que la espera es más larga. O tal vez porque extraño mi casa, mi habitación, mi cama, mi rutina. Pero finalmente, despues de haberme alergiado, de haber evitado que en mi trabajo me cancelaran mis vacaciones (ya con todo autorizado no me querian soltar), y de pensar no se porqué que no alcanzaba a llegar, ya en pocas horas estaré en mi adorado Vallarta.
Y como se que no tiene sentido sentirme triste, mejor me voy a dormir mientras llega la hora.