Calor, calor, calor...

¿Por qué no te vas ya? Quiero escuchar los truenos que anuncien lluvia, las nubes cargadas y oscuras posandose sobre el valle, las gototas caer y manchar el suelo hasta volverse una alfombra uniforme de agua, de corrientes arrastrando las perezas por las calles. Quiero ya esas tardes frescas, esas noches sin sudores insónmicos que no dejan dormir, exigo las mañanas frías, las tardes de tormenta, las noches de arrullo.