Jueves

Escuchaba la radio local cuando inició. No la reconocí, creo que nunca la había escuchado, pero algo de ella me atrajo mi atención, y atentamente seguí la seguí desde su inicio. Era lenta, una voz femenina y un piano relataban la historia de la chica tímida que estaba enamorada de un desconocido, al que a diario veía en la estación del tren.
La melodía avanzaba, y no me contuve: "qué cursi canción", pensé, y seguí escuchando, aunque ya con menos interés. La canción no salía de su tono meloso, supuse que la interpretaba La Oreja de Van Gogh. La letra seguía, y el obvio encuentro entre la chica y su amor platónico se dió, enunciando hasta la fecha, un 11 de marzo. Y la canción terminaba con un en ese momento inexplicable último soplo que la chica regalaba al desconocido que, al último instante, se convirtió en su gran amor.
Y hasta ese momento entendí de qué trataba todo, y me avergonzé conmigo mismo por haberla calificado de cursi. El pequeño homenaje a las víctimas del 11 M en Madrid, era de una sencillez imposible de ignorar.
Para ellos y todas las víctimas del terrorismo, en todas sus formas, es que dedico esta entrada.