La tormenta de anoche.

En cosa de minutos el cielo se oscureció, la noche de adelantó y comenzaron a caer rayos y relámpagos. Los truenos anunciaban lluvia, aunque a los anuncios malogrados ya estábamos acostumbrados, asi habían sido las últimas semanas. Pero justo hoy que andaba en la calle, la tormenta se desató, dejándome atorado en el portal del Palacio Municipal.
Agua, rayos y truenos; parecía que nos estaban dejando caer toda la lluvia atrasada. Me armé de paciencia, la tormenta amenazaba con durar buen rato, y habría que sumarle el tiempo en que tardarían las corrientes de agua en bajar. Mejor saqué mi cámara fotográfica y me puse a tomar fotos de la lluvia, en el espacio que me permitía el portal.

Sin embargo, al poco rato me percaté que en la esquina de la calle Lázaro Cárdenas, había gente arremolinada. Me acerqué y pude ver como, a consecuencia de las obras de la Plaza Las Fuentes, el caudal que normalmente se forma en ese lugar, se había elevado, subiendo al portal y metiéndose a la tienda Oxxo que en esa esquina se encuentra. La gente gritaba escandalizada, pero no supe si se reían o estaban asustados. Yo sí que estaba riéndome.
Fue necesario que los albañiles que participan en la obra metieran una máquina para remover el material que obstruía el curso del agua, creándose un desorden aun mayor. Mientras, la tormenta fue disminuyendo poco a poco, hasta quedar las corrientes de agua que no disminuían. Me desesperé, y crucé la calle, y a los pocos segundos los albañiles improvisaron un paso para que las personas cruzaran sin mojarse. Nada más por orgullo lo cruzé ida y vuelta.

Con mis pies mojados, pero de muy buen humor, me alejé al fin del centro, casi una hora despues de haber llegado.





Más fotos de la tormenta, acá.