Miedo.

Anoche tuve miedo. Mucho miedo.

No quería apagar el televisor, me inquietaba quedarme rodeado de oscuridad. Sentía frío, y una inexplicable soledad. No había siquiera algún ruido que rompiera ese escenario, no había nada. Tan solo yo, y nada más.

Apague todo, y me escondí bajo la cobija. No quería pensar, y pensaba en todo. Al menos eso me hacía sentir acompañado, y al mismo tiempo más solo al abrir los ojos y no ver nada, no sentir nada... tan solo miedo.

No supe ni cuantos minutos, tal vez horas pasaron. Una, dos, tres horas que se estrujaron en minutos. No supe ni cómo fue que me quedé finalmente dormido, ni cuando se esfumo ese miedo. Sólo sé que ahora le tengo más respeto a la noche.