No creí durar tanto. Ya un sexenio, y aqui sigo.

Recuerdo mi primer acercamiento, ir descubriendo tus funciones, ir arrancando las ideas para plasmarlas en la pantalla del computador.

Te reviso, te leo, y a veces ya no me reconozco. Pero eres lo que yo, tú eres yo. Yo y mis sueños, yo y mis fantasías, yo y mis tragedias, yo y mis aventuras. Yo y mis creencias, yo y mis deseos, yo y lo que creo.

Yo y mi historia, yo y tú, yo y ellos. Yo mis amores, yo y mi México. Yo y mi Zapotlán, yo y mis señoras, yo y mis sentimientos, yo y mis fotos, yo y mis vídeos, yo y mis redes.

Sí, tú eres yo, y por eso me siento contento de verte crecer. Lamento abandonarte algunas veces, pero  créeme que eres muy importante. No me importa que muchos digan que ya pasaste de moda, que lo de hoy son 140 caracteres.