Escribir siempre ha sido un placer y una oportunidad de entender lo que hay dentro de mi. Una palabra, una frase, una idea, son el pretexto ideal que dan pie a dar rienda suelta a mis sentimientos, que lo mismo van de un absurdo incomprensible, a una nostalgia innombrable, de lo superficial y frívolo a las profundidades de mis recuerdos. Asi, desvariando de un extremo al otro, puedo lograr desterrar mi esencia de mi cuerpo, y llevarla hasta donde mi imaginación me lo permita.

lunes 22 de agosto de 2011

Aldebarán.


Y me sentí en aquella noche, enmedio de aquellas gotas que no dejaban de caer y que pintaron de melancolía la oscuridad, mezclándose con el eterno ir y venir de las olas del Pacífico. No pude contener las lágrimas, y lluvia y sal se combinaron, dejando un hilito que me ha tenido atado a esas calles empedradas y polvosas.

Y aquella noche regresó. Ya no había olas, ni lluvia, pero si unas desobedientes lágrimas, tercas, empeñadas en llegar hasta ti...

Y ni Aldebarán estuvo aqui para consolarme.





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