2O12.

Si hubiera redactado esto hace al menos cuatro días, este texto hubiera sido muy distinto. 2O12 se había presentado como un año excepcional. Aprendí, viví, viajé, conocí, disfruté... y sobre todo, soñé. Demasiado, tal vez.

Pero el sueño terminó. Violento, inesperado, cruel.

No hay recuento, porque no puedo escribir de lo que no existe. No en este día. Tal vez en un futuro.

Gracias a los que formaron parte de este año.

Gracias por estar.