Fragmento: "La clave está en Funes".

"De lo que habla Borges es de la imposibilidad de tenerlo todo. No se puede poseer el universo. No se puede comer todo el banquete. No se pueden leer todos los libros. No se puede amar a todas las mujeres. No se puede ver todas las películas. No se puede conocer todos los países del mundo. Entonces el cuento de Borges también nos está hablando de uno de los dramas más angustiantes del mundo moderno: la imposibilidad de tenerlo todo ante la oferta riquísima de productos y sensaciones, que nos abruman y nos enloquecen. Tenemos muchas cosas. Tenemos muchas libretas, muchos calcetines, muchos lápices, muchos zapatos (quisiera ser ciempiés para ponérmelos todos, dice Marta Lule), tenemos muchos libros, tenemos muchas revistas apiladas, tenemos muchas chamarras, tenemos muchos discos, plumas fuente, corbatas, gorras y guantes de beisbol, suéteres, sombreros, lentes, balones de futbol. Lo que no tenemos es tiempo.

Habría que educarse entonces. Aprender a no tenerlo todo. Entender que no podemos comernos todos los platillos del banquete, las chalupitas, las viandas, los postres, el menudo de Hermosillo, las ensaladas, las quesadillas, los chiles en nogada, las pastas, las papas, la machaca de Obregón. Hay un límite: nuestro estómago tiene un número finito de centímetros cúbicos, la digestión necesita un mínimo de dos horas para procesar todo aquello y, más tarde, expulsarlo.

No podemos leer todos los periódicos, todas las novelas de Guadalupe Nattel y Élmer Mendoza, todos los libros reportajes de Diego Enrique Osorno y Marcela Turati. No podemos leer todos los artículos de Letras Libres y de Nexos. Tenemos que aceptar nuestra limitación humana, acotada por el tiempo y el espacio.

Tiene futuro el tiempo pero nosotros tal vez no. O no todo el tiempo. Luego entonces hay que ser selectivos y humildes. No podemos vivir mil años. No podemos ser eternos.

Funes no podía pensar porque estaba atiborrado de recuerdos. Nosotros no podemos crear (escribir, pintar, cocinar, cortar) porque estamos llenos, inundados, atascados, repletos a reventar de información: atropellados, anonadados, paralizados."

—Federico Campbell.